No llegó a ser recuerdo
y me condenaron a saber,
me desgarraron,
comunicados por ósmosis de amistades,
interlocutores inválidos,
bastones dalineanos de mi blandura,
“la persistencia de la memoria”,
mi locura,
y otra vez mis dolores crónicos,
y ella,
sonriéndome desde su retrato,
ofreciéndose desnuda desde una pintura,
cretinos,
culpable es mi veredicto,
la información es mi condena,
culpable por destruirnos,
por no romper mi cápsula,
por llorarla tarde,
por odiarla,
por odiarme,
por desear un mundo sin mí.
Todo en mi mente es apocalíptico
Hace 9 años