viernes, 4 de diciembre de 2009

jueves, 9 de julio de 2009

Condenado a saber

No llegó a ser recuerdo
y me condenaron a saber,
me desgarraron,
comunicados por ósmosis de amistades,
interlocutores inválidos,
bastones dalineanos de mi blandura,
“la persistencia de la memoria”,
mi locura,
y otra vez mis dolores crónicos,
y ella,
sonriéndome desde su retrato,
ofreciéndose desnuda desde una pintura,
cretinos,
culpable es mi veredicto,
la información es mi condena,
culpable por destruirnos,
por no romper mi cápsula,
por llorarla tarde,
por odiarla,
por odiarme,
por desear un mundo sin mí.

domingo, 8 de marzo de 2009

Instantes

Se deslizó la noche entre sus ojos,
sobre la cama húmeda de placer y cervezas,
se rieron de sus defectos,
firmaron un pacto entre lágrimas y caricias,
se prometieron la eternidad,
nadaron sábana adentro buscando el control remoto,
se regalaron la piel,
el éxtasis,
el final,
se alimentaron el uno al otro,
limpiaron sus bocas con besos,
agradecieron el instante y se durmieron,
soñándose.

Demasiada reina para mi reino

Me mostró la corona en su ombligo,
y arrodillado ante su presencia,
entregué las llaves de mi reino,
me sometí a su voluntad
dibujando un mapa en su espalda
con el rumbo de mis antojos,
la tinta de mis dedos se hizo invisible
y supo que era su esclavo,
la pasta y el cepillo no se combinaron,
y el disco quedó rayado,
volamos calle abajo,
para aterrizar en mis dominios,
la agasaje con manjares orientales,
pero la prueba de mis besos no bastó,
para la reina de mi pequeño reino,
que abandonó la cama,
dejando una estela,
de sutil perfume,
el de su risa.

América


Estocadas inciertas,
los suspiros en los cuellos,
lenguas inquietas,
limpiando llagas,
resignación de los besos,
quitando el polvo a las plantas,
imaginando su muerte,
rápida,
sin dolor,
y ellas buscando esperma sano,
rubio,
de ojos claros,
y la tierra que se abre en bostezos,
entre montes y desmontes,
amasando tierra,
soplando tierra,
atravesando tierra,
tierra,
tierra,
América desgarrada,
partes que se parten,
las balas matan,
rápido,
sin dolor,
con ardor,
necesidad de la simetría,
de límites asimétricos,
separando pobrezas,
razas,
con la cruz a cuestas,
senos de madre,
repletos,
de leche agria,
perdida,
cuajada,
estómagos crujientes,
hinchados de hambre,
vacíos,
y los cerdos que se regeneran,
una vez más,
en trajes importados,
con miradas indiferentes,
y discursos alquilados,
una vez más.

América viviendo en el recuerdo de lo que nunca fue.

jueves, 15 de enero de 2009

Un día sin cabeza

Mi silla se volteó
y perdí mi cabeza por un día.

Pausadamente y sin pausa
desparramó un par de frases sobre la cama,
giró,
bendije su espalda,
dibujando un mandala,
junté entre mis dedos un par de lágrimas
y la soñé bailando.

El hilo fue muy delgado
y mis tijeras pesadas.

Busqué una brújula,
la llave que abriera sus piernas,
pero el remedio se derramó entre sus senos
y selló la puerta con mis fracasos,
torpes intentos de redención.

Se durmieron mis dedos
y mi cabeza me miró desde el piso.

Me revolví entre las sábanas,
con las palabras abandonadas,
inútil,
como el día que apostamos a perder,
y perdimos la apuesta.