renunciando en un telegrama,
desempolvando libros
se creyó poeta.
Redactó un testamento a la luna,
escribió una canción sobre tres pájaros,
guardó una lágrima de miel,
y buscó una palabra que rimara con vos.
Se hartó de hartarse
y abandonó la poesía,buscando su norte viajó al sur
montado a una ruta desconocida.
Entregado a su suerte despoblada
imaginó a su Dulcinea en un mal vino,
y en batallas inconmensurables
firmó la paz y selló su destino.

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